Carta abierta a mis hijos/as que nadan


Escrito por Marciano Dúran (escritor uruguayo)

Quiero que sepáis lo importante que es para nosotros que hayáis elegido nadar. Tal vez debí decíroslo personalmente, pero sucede que a veces es más fácil escribir que hablar y además………. os va a hacer bien leer un poco.
Quiero que sepáis que compartimos cada patada y cada brazada que dais en el agua, cada respiración entrecortada por el
esfuerzo.
Quiero que sepáis que acompañamos vuestro vigor desde las gradas de la piscina cuando podemos ir, o desde casa cuando no podemos (¡siempre queremos ir!).
Quiero que sepáis que nos parece estupendo que estéis mojados hasta las orejas, lejos de las cosas que pueden haceros mal.
¿Sabéis?…en este mundo de hoy, muchas cosas que hacen daño nunca pudieron entrar en una piscina de competición.
El otro día lo vimos juntos en la televisión – ¿os acordáis? ? Las tortugas recién nacidas no están a salvo de los
depredadores hasta que no llegan al agua…
Es una de las razones por las que defenderemos con uñas y dientes vuestra opción, porque estamos convencidos de que a los mercaderes de la muerte, a los que trafican con droga y con vidas, les costará mucho atraparos si os mantenéis en el agua.
Por eso estamos orgullosos; porque el mundo que soñamos no se merece ninguna renuncia de vuestra parte (os hablo de un mundo que estamos convencidos será mejor si lo construyen personas que hayan optado por el deporte). No para pasaros nuestra carga, no para pediros que hagáis nada en nuestro nombre, nada que nosotros no hayamos hecho, simplemente para que sigáis usando la facultad de optar, aunque esa misma facultad incluya la opción de abandonar el
deporte.
Sí, es cierto… más de una vez nos hemos preguntado si está bien tanto esfuerzo, si es correcto que seamos cómplices de tanto sacrificio, si está bien que os ayudemos a perder paseos, reuniones, fiestas, que tanto podrían divertiros.
La pregunta aparece y golpetea nuestras cabezas una y
otra vez…sobre todo ahora que empezáis a crecer y comienza vuestro tiempo de diversión adolescente.
Y cada vez que la pregunta emerge, cada vez que una duda sale a la superficie, cada vez que un signo de interrogación
queda flotando, al veros nadar, al veros desde lejos jugar y divertiros con vuestros compañeros, más nos convencemos de que está bien, porque ése es el camino que vosotros elegisteis y en definitiva eso es lo trascendente: vuestra elección.
Porque lo que os hace mejor es justamente que hayáis podido optar a tan corta edad. Que hayáis manejado con tanta
naturalidad esa facilidad extraordinaria que nosotros no usamos hasta el final de nuestra adolescencia o hasta que fuimos adultos. Eso es lo que emociona.
Nosotros… que somos de la generación que empezó mil cosas y terminó cincuenta; que subió a cientos de autobuses antes de tomar el que nos traería a este lugar; que inventamos los tests vocacionales, estudiantes de todo y maestros de poco; nosotros valoramos más que nadie esa facultad de optar que habéis usado tan tempranamente. Por eso cuidamos tanto cada minuto de vuestras vidas, porque habéis invertido mucho para tan pocos años.
Queremos que sepáis que estamos orgullosos de vuestras carreras. De vuestros primeros puestos y de vuestros últimos lugares.
Y mucho más de estos que de aquellos, porque para estos habéis puesto el mayor esfuerzo sin conseguir el mejor resultado, pero lo habéis intentado.
Queremos que sepáis que no son vuestras medallas las que nos hacen distintos. Lo que nos hace mejor es la opción que habéis defendido. No son vuestras derrotas las que nos duelen, nos duelen los niños que no han tenido la posibilidad de optar a participar.
Recordad por favor en el momento de entrar al agua: ?Cada vez que lleguéis los últimos seréis uno de los ocho primeros en la carrera que jugáis contra los otros niños que prefirieron quedarse en su casa a mirar la televisión?.
Tened presente siempre la palabra del ?profe?, él se ha equivocado muchas más veces que vosotros, por eso es sabio en el agua.
No vayáis nunca contra el grupo, sed parte de él, compartir con él sus alegrías, será la clave para tenerlo junto a vosotros si algún día os llega una tristeza. Cuando se reparte entre tantos, os resultará chiquita.
Sed antes que nada buenos compañeros, buenas personas, es el carril más directo para llegar a ser unos buenos nadadores/as.
Intentad ser protagonistas y si no lo conseguís sed parte importante del equipo. Si eso también os resulta difícil, sed
atentos y entusiastas espectadores de vuestro grupo.
Nosotros…que nadamos muy poquito, nosotros que os pedimos que hagáis lo que no sabemos hacer, estamos siempre en el carril de al lado. Aunque no nos veáis, allí estamos, como estamos en el banco de la escuela o en el asiento del autobús. Aunque no nos veáis, porque hemos elegido? papá y mamá ? justamente ese camino: Nadar en competiciones con nuestros hijos.
Nadad con amor. Sed felices en cada brazada. Si lo hacéis así nadie podrá ganaros. Ni siquiera aquellos que lleguen antes
que vosotros.

Os queremos mucho? Mamá y papá,

COMPILACIÓN Y ADAPTACIÓN POR DEFERENCIA DE: F.R.A. Entrenador Superior de Natación Colegiado núm. 281 y Profesor de Educación Física.